Lo que se vive, pero no siempre se dice
“Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.”
Es quizás una de las frases más conocidas de san Agustín.
Hay cosas que entendemos mientras no intentamos explicarlas. El tiempo es una de ellas. Lo vivimos, lo sentimos pasar, lo medimos con relojes… pero si alguien nos pide definirlo con precisión, nos detenemos, dudamos.
Me pasa también con el amor, la libertad, los valores. Cuando no los analizo, los tengo claros. Pero cuando intento explicarlos, se me vuelven difíciles.
Quizá no todo necesita definirse. Quizá parte del saber consiste en aceptar que no todo puede decirse. Que hay cosas que solo se entienden cuando se viven. Explicarlas del todo sería como tratar de atrapar el viento con las manos.
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