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¿Es posible prosperar sin dañar el medio ambiente?

 

¿Es posible prosperar sin dañar el medio ambiente? (1)

Eugenio Yarce
Estudio, escribo, asesoro sobre educación, innovación y emprendimiento


¿Podemos mejorar nuestras vidas sin causar un daño irreparable al mundo que nos rodea? ¿Podemos prosperar sin dañar el medio ambiente?

Imagina vivir en un mundo con aire limpio, alimentos saludables, aguas cristalinas y bosques preservados. Los expertos indican dos caminos para alcanzar esta visión: la abstención, que implica reducir producción y consumo, y la sustitución, que busca prosperidad en armonía con la sostenibilidad. 

Contaminación del aire

Cuando quemamos combustibles fósiles, madera, carbón y otros materiales, contaminamos el aire. La contaminación sigue la Curva de Kuznets Ambiental, una U invertida donde los países de bajos ingresos tienen baja contaminación, pero esta aumenta con el desarrollo económico hasta que las preocupaciones ambientales se vuelven prioritarias. Según la OMS, alrededor de 7 millones de personas mueren cada año debido a la contaminación del aire.

¿Podemos reducir la contaminación mientras mantenemos el consumo de energía y producción industrial?

Sí,  con una buena combinación  de políticas y normativas, con  innovación tecnológica e inversión en investigación y desarrollo.

Recursos minerales

Estudios confirman que hay suficientes minerales y destacan nuevas formas de extracción más eficientes. Cada año se extraen alrededor de 16,000 millones de toneladas métricas de combustibles fósiles, mientras que la extracción de minerales es considerablemente menor. Los minerales se pueden reutilizar, y con mejores técnicas de reciclaje, se desarrollará un sistema más circular y sostenible.

Energías renovables

La energía solar y eólica requieren menos terreno que el carbón. Por ejemplo, si usáramos tierras destinadas a biocombustibles para instalar paneles solares en EE. UU., podríamos satisfacer la demanda eléctrica del país tres veces. La energía nuclear, aunque controvertida, usa 50 veces menos tierra que el carbón y entre 18 a 27 veces menos que la energía solar fotovoltaica por unidad de electricidad generada.

Uso de la tierra y biodiversidad

La agricultura ocupa el 50% de las tierras libres de hielo. Producimos alrededor de 5,000 kilocalorías por persona al día, el doble de lo necesario. Gran parte de esta producción no llega a los platos de las personas y otra parte se desperdicia. La mayoría de las tierras agrícolas se utilizan para el pastoreo y el cultivo de biocombustibles. Este uso intensivo de la tierra contribuye a la deforestación y la pérdida de biodiversidad. Las tasas de extinción actuales son alarmantemente altas, más que en cualquiera de las cinco grandes extinciones masivas del pasado.

Alimentos y cambio climático

Subestimamos la contribución de los alimentos al cambio climático; entre un cuarto y un tercio de las emisiones globales provienen de ellos. Las emisiones de la ganadería representan entre el 14% y el 18% de los gases de efecto invernadero. Reducir el consumo de carne de res y lácteos podría disminuir significativamente las emisiones y la deforestación, además de mejorar el bienestar animal. La tecnología para una transición alimentaria es más simple en comparación con la energética, y una dieta basada en plantas podría liberar tierras agrícolas para la reforestación u otros usos sostenibles.

¿Qué hacer?

Necesitamos actuar con lo que tenemos, invirtiendo en innovaciones en sectores que aún no hemos explorado completamente. En la próxima década, estas soluciones podrían estar listas. El cambio de comportamiento individual es difícil, pero el deseo de prosperidad es un motor poderoso. La política debe alinearse con este deseo para hacer viables las soluciones tecnológicas. Aunque no resolveremos todo de inmediato, al centrarnos en reducir los problemas a lo básico, como dejar de quemar combustibles fósiles, encontraremos un camino más manejable hacia la sostenibilidad.

Prosperar sin dañar el medio ambiente es un desafío complejo pero posible. Requiere una combinación de reducción de consumo, innovación tecnológica, y cambios en nuestras políticas y comportamientos individuales. Con un enfoque en soluciones prácticas y sostenibles, podemos avanzar hacia un futuro más limpio y saludable para todos.

(1). Notas y reflexiones basadas en mi lectura del libro "Not the End of the World" de Hannah Ritchie.



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