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“Ustedes dos, ¿tienen nuestra educación planificada o la van improvisando nomás?”

 



“Ustedes dos, ¿tienen nuestra educación planificada o la van improvisando nomás?”


Mafalda comparte sus  preocupaciones  con  sus  padres,  a quienes  no  para  de  plantear preguntas impertinentes.


Quino, nació en Mendoza, Argentina, en 1932. Sus padres le pusieron el apodo que definiría su identidad. En la infancia fue tan tímido como Felipe, el más retraído de sus personajes.


En 1963 una compañía de electrodomésticos le  propuso al caricaturista que creara una tira cómica con publicidad subliminal (no se mencionaría la marca, pero el logotipo estaría en todos los aparatos). Quino necesitaba trabajo y concibió una historieta, la que fue rechazada por los  periódicos. Un año después tuvo oportunidad de publicarla, sin publicidad de por medio. Así surgió Mafalda, una filósofa de seis años que refleja el mundo de los adultos visto desde los ojos de los niños, preguntona, que se opone radicalmente a los mayores, con una única certeza: no está satisfecha.


Mafalda es fan de los Beatles y odia la sopa, no tanto por su sabor, sino porque es una imposición de los adultos. Los padres están llenos de ideas absurdas y creen que el destino depende de comer sopa. Por momentos, Mafalda renuncia a entenderlos.


Si Mafalda, me hubiera hecho a finales del siglo XX la pregunta ¿tienes un plan sobre la educación de tu hijo o improvisas? le hubiera respondido, sí, tengo un plan; seleccionar una buena escuela que le aporte información, competencias actualizadas y un segundo idioma, brindarle el apoyo necesario, motivarlo, acompañarlo, para que en el futuro  sea  un buen hombre, un ciudadano, forme una familia y sea sustentable. 


Si la pregunta la traslado al 2020, le respondería a Mafalda, mi respuesta es híbrida;  tengo un plan  e improviso. Seguramente Mafalda no quedaría satisfecha con mi respuesta, me diría tienes o no tienes un plan.


Le intentaría dar una explicación a Mafalda del porqué de mi respuesta. Mafalda, no me queda claro  cómo será el mundo en el 2050, no sé que se tendrá que hacer para ganarse la vida, hace apenas unos 30 años el acceso a la información era un recurso clave, hoy un estudiante puede encontrar información en You Tube y Wikipedia con solo mover un dedo. En  un mundo así, no tiene sentido darle más información a un estudiante, lo que es importante es darle sentido a la información, a  lo que es importante. 


Cuando veo las páginas de instituciones educativas, en sus principios expresan el ideal de brindar una educación crítica, activa, cercana a la realidad, con una mirada en el futuro. En la práctica, Mafalda, veo que muchas de ellas no cumplen su promesa, las percibo alejadas de lo fundamental; el pensamiento crítico, la comunicación, la colaboración y la creatividad.


Lo que si tengo claro, trataré de ser el firmamento donde brille la estrella de mi hijo.


Seguramente Mafalda me diría, “hay más problemólogos que solucionólogos,  pero ¿que vamos a hacerle?” y yo le respondería “la vida es linda, lo malo es que muchos confunden linda con fácil” y no paren el mundo, no me quiero bajar.



Comentarios

  1. Muy buen artículo. Más personas así expresando la objetividad de nuestro mundo actual. Sigamos aportando de más en más. Ea

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